Los compradores de automóviles pagan de más incluso por modelos descontinuados

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A pesar del aumento de los costos de los vehículos, algunos autos nuevos se venden por encima del precio minorista sugerido por el fabricante (MSRP). Un análisis reciente de Consumer Reports, utilizando datos de TrueCar, revela que los compradores están pagando primas por diez modelos, incluida una entrada sorpresa: el Chevrolet Malibu descontinuado.

Aumentos de precios inesperados

El Kia Sportage muestra el margen de beneficio más alto, con un promedio de $33,343 para la versión EX AWD, aproximadamente un 7 % por encima de su MSRP de $31,290. El Hyundai Kona SE y el Kia K5 GT también se venden a aproximadamente un 6% por encima de sus precios de lista, con costos de transacción de alrededor de $26,091 y $35,159 respectivamente.

El Toyota Prius LE, un vehículo consistentemente popular, es otro infractor, excediendo su precio de $28,350 en un 6%, estableciéndose alrededor de $29,934. Las camionetas tampoco están exentas; la GMC Sierra 1500 Crew Cab Pro 4WD y la Nissan Frontier King Cab SV 4WD promedian primas de 5% y 4% por encima de sus MSRP.

La anomalía de Malibú

Lo que se destaca es el Chevrolet Malibu, que dejó de producirse a fines de 2024. Sin embargo, los datos de TrueCar muestran que el Malibu 2LT 2025 todavía tiene una prima del 4%, con un promedio de $32,885 en lugar de su MSRP de $31,500. Esto sugiere que la demanda persistente o la disponibilidad limitada están inflando artificialmente los precios incluso para un modelo descontinuado.

Otras opciones caras

El Mitsubishi Outlander Sport Trail Edition 2.0 AWC (5% de margen de beneficio) y el Kia Soul S (aproximadamente $24,051 versus $22,990 MSRP) también contribuyen a la tendencia. El Hyundai Palisade SE AWD completa los diez primeros, con una prima del 4% sobre su precio de lista de $39,200.

Este fenómeno pone de relieve que incluso en un mercado que se debilita, ciertos vehículos continúan desafiando las normas de precios tradicionales.

Los factores que impulsan estos pagos excesivos aún no están claros, pero sugieren que la demanda de los consumidores, la oferta limitada o los márgenes de beneficio de los concesionarios siguen influyendo en los precios de las transacciones.