1956 Ford Thunderbird con corbatas de Howard Hughes se vende por 91.000 dólares en una subasta

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Un Ford Thunderbird rojo de 1956 con una historia única, que respalda lo que sigue siendo el vuelo continuo más largo del mundo, se vendió por 91.000 dólares en el sitio de subastas Bring a Trailer en enero. La importancia del coche va más allá de su diseño clásico; fue parte integral de una hazaña de aviación audaz que batió récords y luego pasó a formar parte del círculo íntimo de Howard Hughes.

El vuelo récord

En febrero de 1959, los pilotos Robert Timm y John Wayne Cook aterrizaron un Cessna 172 en el Aeropuerto Internacional McCarran de Las Vegas después de 64 días, 22 horas y 19 minutos asombrosos en el aire. Este sigue siendo el récord mundial Guinness del vuelo continuo más largo jamás realizado. El truco requirió 128 pases de reabastecimiento de combustible en el aire, una tarea peligrosa que involucraba un camión que igualaba el ritmo del avión mientras se subía combustible a través de una manguera. El Cessna, que hoy todavía está colgado en el área de reclamo de equipaje del Aeropuerto Internacional Harry Reid, fue patrocinado por el Hotel Hacienda, que proporcionó comidas a los pilotos durante la prueba de resistencia.

El papel del Thunderbird

El Ford Thunderbird estuvo inicialmente estacionado en McCarran como vehículo de seguridad. Si bien su papel como respuesta a emergencias puede parecer poco convencional, su llamativo color rojo y su presencia fotogénica resultaron valiosos. El automóvil fue capturado a menudo en tomas publicitarias junto al Cessna, visto deslizándose por la pista mientras los suministros (incluidos alimentos y, en particular, la eliminación de desechos para el vuelo de larga duración) eran izados a los pilotos en el aire.

La conexión de Hughes

La procedencia del Thunderbird se hizo aún más notable cuando pasó a manos de John Seymore, el piloto personal del magnate de la aviación Howard Hughes. El automóvil permaneció en el círculo íntimo de Hughes después de que Howard Hughes Tool Company adquiriera el aeropuerto McCarran en la década de 1960. Esta conexión aumentó significativamente su valor en la subasta, donde superó a la mayoría de los Thunderbirds estándar del 56, solo detrás de los raros modelos sobrealimentados de fábrica.

Un legado de resistencia

El Thunderbird fue renovado a lo largo de los años y ahora representa una pieza única de la historia de la aviación y la automoción. Sus días de apoyo a la resistencia han terminado, pero su historia (una mezcla de optimismo de la década de 1950 y un truco publicitario imprudente) garantiza su lugar en la tradición de las exhibiciones de autos. El coche sirve como recordatorio de que algunos récords se baten no sólo superando los límites, sino abrazando lo absurdo.

La venta de este Thunderbird subraya cómo el valor de un vehículo puede elevarse dramáticamente por su participación en eventos extraordinarios, solidificando su estatus como algo más que un simple automóvil clásico; es un testimonio continuo de una era de aviación de alto riesgo y glamour de Hollywood.