A principios de 1988, Audi presentó el 90 como reemplazo de la serie 4000, apuntando a un nicho específico: compradores adinerados que valoran la dinámica de conducción y el diseño sofisticado por encima de los llamativos símbolos de estatus. Este movimiento fue estratégico; Audi se había enfrentado a vientos en contra de competidores de lujo como Mercedes y BMW, y a una percepción negativa persistente derivada de problemas anteriores de aceleración involuntaria. Los 90 pretendían hacerse un hueco entre los conductores que buscaban sustancia por encima del mero prestigio.
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Excelencia aerodinámica y diseño elegante
El exterior de los 90 priorizaba la eficiencia aerodinámica. El vidrio al ras, las manijas de las puertas integradas y una forma en forma de cuña crearon un coeficiente de resistencia aerodinámica de 0,33, lo que lo hacía notablemente aerodinámico para su época. A diferencia de algunos autos aerodinámicos de estilo agresivo, el 90 mantuvo un perfil de sedán convencional, pero desenfadado, con un capó largo y una plataforma trasera corta. Este diseño no se trataba solo de apariencia: se tradujo en una mayor eficiencia de combustible y velocidades máximas más altas, alcanzando una cifra probada de 127 mph.
Rendimiento y manejo
Debajo del capó, el motor de cinco cilindros de aspiración natural entregaba 130 caballos de fuerza, lo que permitía al 90 acelerar de 0 a 60 mph en 8,9 segundos y recorrer un cuarto de milla en 16,7 segundos a 81 mph. Si bien no fue innovador, este desempeño supuso una mejora sustancial con respecto a sus predecesores. El manejo del automóvil fue neutral, lo que lo hizo predecible y agradable de conducir, aunque el agarre en la carretera estaba limitado a 0,77 gy la distancia de frenado fue promedio de 191 pies. La transmisión de cinco velocidades, aunque con algunas muescas, ofrecía un embrague suave y relaciones de transmisión bien elegidas, lo que fomentaba cambios frecuentes para lograr el máximo placer de conducir.
Interior y Confort
En el interior, el 90 presentaba un diseño limpio y lógico con un tablero minimalista y controles colocados de manera lógica. La inclusión de molduras de madera y tapicería de cuero opcional tenía como objetivo atraer a compradores acostumbrados a interiores de lujo. A pesar de sus dimensiones compactas, la cabina ofrecía cómodos asientos para cuatro adultos, aunque el espacio para la cabeza en la parte trasera era algo limitado. El maletero, de diez pies cúbicos, era adecuado pero no excepcional, con un piso irregular debido a elementos estructurales.
Posición de mercado y precios
El Audi 90 debutó a un precio que reflejaba su posicionamiento premium: desde $24,330, y los modelos bien equipados alcanzaban los $26,305. Este precio lo colocaba en competencia directa con el BMW 325 y el Mercedes-Benz 190E, ofreciendo un rendimiento y manejo similares pero con un interior más espacioso. Sin embargo, el Acura Legend proporcionó una alternativa convincente a un costo menor. Audi también ofreció un modelo base 80, que parecía idéntico al 90 pero era significativamente más barato: 18.600 dólares, aunque venía con un motor menos potente.
Legado
El Audi 90 representó un esfuerzo calculado para reafirmar la relevancia de Audi en un competitivo segmento de lujo. Su combinación de eficiencia aerodinámica, rendimiento refinado y diseño sofisticado atraía a un tipo específico de conductor: uno que valoraba la sustancia por encima del estatus superficial. Si bien no fue un gran éxito, el 90 sentó las bases para el futuro dominio de Audi en el mercado de los sedanes premium.






















