El Volkswagen XL1 no es sólo un coche; es un experimento continuo de extrema eficiencia. Estacionado en una calle tranquila, sus puertas tipo mariposa se abren para revelar una cabina de dos asientos diseñada con un propósito: redefinir la economía de combustible. El vehículo del propietario David Power llama la atención donde quiera que vaya, y por una buena razón. Este no es el automóvil de viaje promedio.
Ingeniería de una máquina hipereficiente
El diseño del XL1 es radical. Construido alrededor de un monocasco de fibra de carbono, pesa sólo 795 kg (1753 lbs). Su coeficiente de resistencia aerodinámica de 0,186 es 2,5 veces menor que el de un VW Golf estándar y corta el aire con una resistencia mínima. El sistema de propulsión es igualmente inusual: un motor diésel de dos cilindros y 800 cc combinado con un motor eléctrico, que produce una potencia combinada de 72 caballos.
Esta combinación permitió a VW reclamar 313 millas por galón en modo diésel-eléctrico. En modo diésel puro, el XL1 aún alcanza 140 mpg y emite sólo 21 gramos de CO₂ por kilómetro. El automóvil nació de un proyecto de desarrollo que duró una década impulsado por la visión de Ferdinand Piëch de un vehículo capaz de viajar 100 kilómetros con un solo litro de combustible.
La ironía del momento oportuno
El lanzamiento del XL1 coincidió con el escándalo Dieselgate, donde se descubrió que Volkswagen hacía trampa en las pruebas de emisiones. Como señala David Power, “que VW diseñara un diésel que podía rendir 300 mpg y, por otro lado, hiciera trampa en las pruebas de emisiones oficiales… no tenía buena pinta”. El momento socavó el propósito del XL1 como escaparate de la tecnología diésel limpia.
Cómo funciona
El XL1 no es un extensor de alcance tradicional. El motor diésel y el motor eléctrico pueden funcionar juntos o de forma independiente. En modo EV, funciona únicamente con batería. Al acelerar, ambos sistemas se combinan para lograr un rendimiento rápido. La cifra de 313 mpg se logra en condiciones específicas del ciclo de conducción, maximizando el uso de electricidad y minimizando el consumo de diésel. En escenarios del mundo real, Power informa obtener alrededor de 150 mpg en viajes más largos.
En particular, el XL1 omite la dirección asistida, lo que reduce aún más el peso y la complejidad. La suspensión está ajustada para brindar comodidad y control a pesar del enfoque inflexible del automóvil en la eficiencia.
“Es un producto VW adecuado. La carrocería es rígida pero el auto se conduce bien; la suspensión tiene buen recorrido y control”. – David Power
El XL1 no fue diseñado para la producción en masa y su rareza lo convierte en una pieza de colección. Pero sigue siendo un ejemplo sorprendente de lo que es posible cuando la ingeniería prioriza la eficiencia extrema por encima de todo lo demás.
El Volkswagen XL1 es un recordatorio de que incluso en la era de los vehículos eléctricos, hubo un momento breve pero fascinante en el que la tecnología diésel superó los límites del ahorro de combustible más de lo que muchos creían posible.






















