La reactivación de la industria automovilística del Reino Unido depende de la inversión china

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La industria automovilística británica está en fuerte declive y las cifras de producción están cayendo a niveles alarmantemente bajos. Si bien los datos históricos muestran períodos de fuerte producción incluso en medio de la recuperación de la posguerra y el malestar laboral, las cifras actuales revelan una tendencia preocupante: en 2025 se produjeron sólo 717.371 automóviles, menos de la mitad de la producción de hace una década y significativamente menos incluso que en la década de 1950. No se trata simplemente de una cuestión de productividad; es un fracaso sistémico de la inversión interna.

Contexto histórico: de la recuperación de la posguerra al declive moderno

En 1955, una Gran Bretaña en recuperación construyó 897.560 automóviles a pesar de las primitivas condiciones de las fábricas. La década de 1970, aunque estuvo marcada por conflictos laborales, todavía mantuvo una producción anual superior al millón, alcanzando un máximo de 1,9 millones en 1972. A mediados de la década de 2010, con plantas modernas y automatizadas, la producción alcanzó alrededor de 1,7 millones. Sin embargo, en los últimos cuatro años, la producción se ha desplomado a menos de 800.000 unidades anuales: una regresión dramática.

La ironía es cruda: Gran Bretaña produce ahora menos automóviles que hace casi tres cuartos de siglo, a pesar de los avances tecnológicos. La falta de inversión de los empresarios británicos es evidente. Figuras de alto perfil como Richard Branson, James Dyson y Jim Ratcliffe incursionaron brevemente en empresas automotrices o optaron por fabricar sus productos en el extranjero, socavando la producción nacional.

La solución china: una realidad pragmática

Actualmente, la inversión china representa el camino más viable para revertir esta caída. La empresa conjunta Chery Jaguar Land Rover (CJLR) ya está operativa y su expansión es lógica. Chery podría aprovechar las plantas subutilizadas de JLR en el Reino Unido para aumentar la capacidad, proporcionando a la empresa china líneas de producción listas para usar y a los trabajadores británicos un empleo más estable.

Los chinos obtendrán las líneas de producción británicas ya preparadas y la mano de obra capacitada que anhelan. Las ganancias de JLR derivadas del acuerdo deberían ser saludables. Es de suponer que los trabajadores de las fábricas locales tendrán empleos más productivos y tendrán menos probabilidades de sufrir despidos.

Victor Zhang, director de Chery en el Reino Unido, enfatizó el compromiso de construir un negocio británico y, según se informa, la compañía está estableciendo una instalación de I+D en Merseyside. Con la producción de Jaguar en el Reino Unido efectivamente estancada y las fábricas infrautilizadas, Chery tiene más oportunidades de expansión.

Lecciones del pasado, esperanza para el futuro

La llegada de Nissan a Sunderland y de Toyota a Burnaston en la década de 1980 revitalizó la fabricación británica. Una inyección similar de inversión china podría tener el mismo efecto, inyectando capital y producción en un sector en dificultades.

La situación es clara: la inversión interna no ha logrado frenar la caída. La realidad pragmática es que la asociación china ofrece la mejor esperanza inmediata para reactivar la producción de automóviles en el Reino Unido y salvaguardar los empleos.