El gobierno chino está tomando medidas decisivas para detener una prolongada guerra de precios entre los fabricantes de automóviles nacionales. Las nuevas regulaciones, aplicadas por la Administración Estatal para la Regulación del Mercado, prohíben a las empresas vender vehículos por debajo de su costo de producción, una medida diseñada para estabilizar el mercado y proteger a los fabricantes. Esta intervención se produce cuando las ventas se han desacelerado drásticamente, y en enero se registró una caída interanual de casi el 20%.
El costo de la competencia
Durante tres años, los descuentos agresivos han erosionado las ganancias en toda la industria. La Asociación de Concesionarios de Automóviles de China estima pérdidas superiores a 68 mil millones de dólares (471 mil millones de yuanes) debido a la guerra de precios. El impacto inmediato ha sido visible: las ventas se desplomaron un 36% de diciembre a enero, pasando de 2,2 millones a 1,4 millones de unidades. Los analistas predicen una mayor contracción de la demanda interna este año, potencialmente una caída de hasta el 3%.
Esta situación no se trata sólo de márgenes de beneficio. Se trata de la sostenibilidad de la industria. Se están restringiendo los ciclos extendidos de pago a proveedores, una práctica común entre los fabricantes de automóviles chinos para acumular efectivo para I+D. El gobierno ha presionado para que los plazos de pago se reduzcan de un promedio de 300 días a menos de 60 días, eliminando efectivamente una herramienta clave para financiar descuentos agresivos.
El crecimiento de las exportaciones como compensación
Si bien las ventas internas pueden disminuir, los fabricantes chinos están recurriendo a los mercados de exportación. BYD, un fabricante líder de vehículos eléctricos, planea enviar 1,3 millones de vehículos híbridos enchufables y eléctricos de batería al extranjero este año, frente a los 1,05 millones del año anterior. Esta expansión demuestra un cambio de estrategia: competir en precios en el país es insostenible, mientras que los mercados extranjeros ofrecen potencial de crecimiento.
Aplicación y riesgos
El gobierno ha advertido sobre “riesgos legales importantes” para las empresas que desafíen las nuevas reglas. Si bien las consecuencias exactas siguen sin especificarse, el mensaje es claro: el cumplimiento no es negociable. Los observadores de la industria, como Chen Jinzhu de la consultora Shanghai Mingling Auto Service, creen que la amenaza de castigos severos está impulsando el cumplimiento. Sin retrasos en los pagos a los proveedores, los fabricantes de automóviles simplemente no pueden mantener descuentos prolongados.
Las nuevas medidas son una señal clara de que Beijing no permitirá una carrera hacia el fondo en la industria automotriz. El objetivo es estabilizar el mercado, proteger a los actores nacionales y asegurar un crecimiento a largo plazo en lugar de ganancias a corto plazo mediante precios insostenibles.
La intervención del gobierno chino refleja una preocupación más amplia: las guerras de precios desenfrenadas pueden socavar sectores enteros. Al imponer precios mínimos, Beijing pretende preservar la estabilidad de los fabricantes y garantizar la viabilidad de la industria frente a la competencia global.





















