Los próximos vehículos eléctricos de Ford, desarrollados conjuntamente con Renault, conservarán una identidad exclusiva de Ford a pesar de compartir plataformas y componentes subyacentes. Este enfoque pretende evitar las críticas dirigidas a algunos modelos renombrados –como el Nissan Micra, que se parece mucho al Renault 5– donde la distinción de marca era borrosa.
Ingeniería compartida, identidades separadas
El director general de Renault, François Provost, aclaró que si bien Renault proporcionará sus plataformas y su experiencia en desarrollo, Ford controlará totalmente el estilo, las características y la dinámica de conducción. El objetivo es garantizar que los futuros modelos Ford, incluido un nuevo supermini que se espera reemplace al Fiesta, “se sientan como Ford”.
“Estos serán los autos de Ford”, afirmó Provost. “Ellos ordenarán el estilo, ordenarán las características. Estamos trabajando con ellos en el desarrollo porque somos capaces de suministrar nuestras plataformas y piezas, y aportamos valor a Ford en nuestra capacidad de producción y desarrollo”.
Esta división del trabajo permite a Ford aprovechar los eficientes procesos de desarrollo y las capacidades de fabricación de Renault sin sacrificar el carácter de la marca. Ford también se encargará de todas las ventas y el marketing, reforzando su propiedad sobre el producto final.
Evitar preocupaciones sobre el cambio de nombre
La estrategia marca un cambio deliberado respecto del simple cambio de marca de los vehículos Renault. La industria automotriz ha obtenido resultados mixtos con este tipo de asociaciones, donde los consumidores perciben que los automóviles renombrados carecen de autenticidad. Al permitir que los equipos de diseño y desarrollo de Ford personalicen el hardware compartido, la compañía espera evitar este problema.
Abordar las preocupaciones sobre el desarrollo de China
Surgió una pregunta sobre el uso por parte de Renault de instalaciones de I+D con sede en China para los vehículos de Ford. Renault asegura que la asociación se basa en su desarrollo central europeo, eliminando posibles conflictos de intereses. La compañía sostiene que la colaboración no involucra sus operaciones chinas, lo que garantiza que no haya influencia extranjera sobre el desarrollo de productos del fabricante de automóviles estadounidense.
La colaboración entre Ford y Renault representa un intento estratégico de equilibrar la rentabilidad con la integridad de la marca. Al compartir ingeniería y al mismo tiempo mantener un diseño y experiencias de conducción distintos, ambos fabricantes de automóviles esperan ofrecer vehículos eléctricos competitivos que atraigan a sus respectivas bases de clientes.
