Un nuevo estudio exhaustivo de más de 8.000 vehículos eléctricos (EV) en el Reino Unido demuestra que la salud de la batería sigue siendo notablemente buena incluso después de años de uso y un alto kilometraje. Los hallazgos, detallados en el Informe de referencia de la industria del índice de rendimiento de baterías generacional 2025, desafían las preocupaciones anteriores sobre la rápida degradación de las baterías de los vehículos eléctricos.
El estado de la batería se mantiene alto a lo largo de la antigüedad y el kilometraje del vehículo
El estudio abarcó 36 marcas diferentes de vehículos eléctricos e híbridos enchufables (PHEV), con edades comprendidas entre nuevos y 12 años, y algunos vehículos superaron las 160.000 millas (257.495 km). El estado promedio de la batería de todos los vehículos encuestados se mantuvo en 95,15% de la capacidad original, una métrica conocida como Estado de Salud (SoH).
Esto significa que incluso después de un uso significativo, las baterías se mantienen mucho mejor de lo que muchos predijeron. Los vehículos eléctricos de entre ocho y nueve años todavía conservaban un promedio de 85% de su capacidad original, lo que indica que la edad por sí sola no reduce drásticamente el rendimiento.
Un alto kilometraje no equivale a una rápida degradación
Sorprendentemente, los datos sugieren que un alto kilometraje no se traduce necesariamente en una disminución más rápida de la batería. Los vehículos con más de 100.000 millas (160.000 km) mantuvieron entre un 88% y un 95% de salud de la batería, a menudo superando a los vehículos eléctricos más antiguos con menor kilometraje.
Esto plantea un punto clave: el estado de la batería es más importante que las lecturas del odómetro al evaluar un vehículo eléctrico usado. Un vehículo antiguo de flota de tres años en buen estado y con un alto kilometraje podría ser una mejor inversión que un vehículo eléctrico más antiguo con uso limitado.
Implicaciones de la cobertura de la garantía y del valor de reventa
El estudio también destaca que las garantías de las baterías de los fabricantes son generalmente suficientes y que las baterías a menudo duran más que la cobertura especificada. Esto sugiere que el riesgo de fallo prematuro de la batería es menor de lo que se suponía anteriormente.
En Australia, donde las garantías suelen durar entre ocho y diez años, estos hallazgos son particularmente relevantes. El estado de la batería seguirá siendo un factor importante en el valor de reventa a largo plazo de los vehículos eléctricos, potencialmente más que el kilometraje por sí solo.
La investigación confirma que la degradación de la batería ya no es el riesgo sistémico que alguna vez fue, lo que significa que los compradores pueden acercarse al mercado de vehículos eléctricos usados con mayor confianza.
Los datos subrayan la creciente confiabilidad de las baterías para vehículos eléctricos y su potencial para ofrecer valor a largo plazo, impulsando a la industria hacia una adopción generalizada.
