Una mujer sorda en North Las Vegas, Nevada, recibió un acuerdo de 1,2 millones de dólares después de ser arrestada en 2021 por no cumplir con las órdenes policiales que no podía oír. El caso, que obtuvo atención viral, subraya los peligros de la falta de comunicación en las interacciones policiales, particularmente cuando se trata de personas con discapacidades.
El incidente: una ruptura en la comunicación
El 7 de abril de 2021, Andrea Hollingsworth estaba sentada en su automóvil con sus hijas gemelas de 11 años cuando los agentes se acercaron para investigar una denuncia de acoso. Hollingsworth, que utiliza el lenguaje de señas americano (ASL) para comunicarse, no pudo entender las órdenes verbales del oficial. La situación se complicó aún más porque el oficial se cubría la cara, lo que hacía imposible leer los labios.
A pesar de los repetidos intentos de Hollingsworth y sus hijos de explicar su sordera y solicitar métodos de comunicación alternativos, como lápiz y papel, el oficial supuestamente se negó a complacerla. Posteriormente la sacaron del vehículo, la esposaron y la arrestaron, a pesar de que no se presentaron cargos.
Por qué esto es importante: problemas sistémicos en las interacciones policiales
El caso Hollingsworth no es un caso aislado. Destaca el problema más amplio de la formación y el alojamiento inadecuados para las personas sordas y con problemas de audición durante los encuentros policiales. El problema clave no es la malicia intencional, sino más bien una falla sistémica para reconocer las necesidades básicas de accesibilidad. Sin los protocolos adecuados, tales interacciones pueden intensificarse rápidamente y provocar arrestos y traumas innecesarios.
Este caso es parte de una tendencia más amplia de demandas contra las autoridades por mal manejo de las interacciones con poblaciones vulnerables. El acuerdo de 22 millones de dólares pagado recientemente por una ciudad de California después de que un oficial se pasara una señal de alto a 80 mph demuestra que la rendición de cuentas está aumentando, pero el cambio sistémico sigue siendo crucial.
Cambios de política en el norte de Las Vegas
Tras el acuerdo, el Ayuntamiento de North Las Vegas aprobó el pago a Hollingsworth y su familia. Más importante aún, el departamento ha implementado una capacitación anual obligatoria sobre sensibilidad a las personas sordas para todos los agentes. También han contratado a ASL Communications para proporcionar intérpretes cuando sea necesario.
“Este acuerdo no se trata sólo de una compensación financiera; se trata de garantizar que las interacciones futuras se lleven a cabo con respeto, comprensión y comunicación efectiva”, afirmó un funcionario de la ciudad.
Si bien la ciudad no admitió haber actuado mal, los cambios sugieren un compromiso para prevenir incidentes similares. Sin embargo, la eficacia de estas medidas dependerá de su aplicación constante y de una formación continua.
El caso Hollingsworth sirve como un claro recordatorio de la importancia de una comunicación clara y la accesibilidad en las fuerzas del orden. No adaptarse a las personas con discapacidades puede provocar arrestos injustos, traumas y costosas batallas legales. Este acuerdo subraya la necesidad urgente de una reforma sistémica para garantizar un trato equitativo ante la ley.
