El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, y su esposa, Lia, presentaron personalmente al Papa León XIV una Explorer Platinum 2026 personalizada de forma única el 28 de febrero. El vehículo, regalo de los Farley, será utilizado por el pontífice en el Vaticano.
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Un guiño a los orígenes del Papa
El Explorer fue diseñado especialmente para reflejar el lugar de nacimiento del Papa León XIV, Chicago, Illinois. El exterior presenta un acabado negro con detalles cromados y en las placas del tocador se lee “DA POPE” y “LEO XIV”. En el interior, el crossover cuenta con asientos de cuero de dos tonos adornados con etiquetas con la bandera de Chicago. El horizonte de la ciudad está bordado en la tapa de la consola central y grabado en las placas de los umbrales de las puertas, junto con gráficos de la Basílica de San Pedro.
Tren motriz exclusivo y toques personales
El Explorer está propulsado por un motor V6 híbrido de 3.3 litros que produce aproximadamente 318 caballos de fuerza. En particular, este tren motriz híbrido ya no está disponible en los modelos Explorer estándar y, en cambio, está reservado para el Police Interceptor Utility. El vehículo también incluye un sistema de audio revisado capaz de recibir señales de radio europeas.
Regalo simbólico: por qué es importante
Este obsequio resalta la tradición de Ford de crear vehículos únicos para figuras importantes, como se demostró anteriormente con un Bronco personalizado para el Centro Papa Francisco en Detroit. La elección del Explorer, construido en Chicago, es un gesto deliberado de reconocimiento de la conexión del Papa con la ciudad. El nivel de personalización, desde el interior con temática de Chicago hasta los platos de tocador, demuestra el compromiso de Ford de hacer que el regalo sea significativo.
Reacción del Pontífice
Según Farley, el Papa llevó el Explorer a una breve prueba de manejo y expresó su agradecimiento por los detalles personalizados. También reconoció con orgullo sus raíces en Chicago y bendijo varios rosarios para los empleados de Ford.
Este gesto sirve como una intersección única entre la fabricación de automóviles, el simbolismo religioso y el orgullo local. El tren motriz exclusivo y el diseño personalizado subrayan la naturaleza especial de este regalo, consolidando aún más la relación de Ford con figuras globales prominentes.





















