El gobierno del Reino Unido está reconsiderando un aumento planeado en los impuestos sobre el combustible, originalmente programado para septiembre, a medida que los precios mundiales del petróleo aumentan debido a la escalada de tensiones en el Medio Oriente. El primer ministro Keir Starmer confirmó que la pausa está “bajo revisión” tras los aumentos de precios provocados por el conflicto en Irán.
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Antecedentes: alivio temporal y reintroducción planificada
En marzo de 2022 se implementó por primera vez un recorte de 5 peniques en los impuestos sobre el combustible como respuesta a las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania. Si bien pretendía ser una medida temporal, el presupuesto de otoño de 2025 esbozó una reintroducción gradual, comenzando con un aumento de 1 penique en septiembre de 2026, seguido de aumentos adicionales de 2 peniques en diciembre y marzo de 2027.
Fluctuaciones del precio del petróleo e impacto inmediato
Los precios del petróleo alcanzaron brevemente un máximo de 119 dólares por barril el lunes, el nivel más alto desde principios de 2022, antes de estabilizarse en torno a 89 dólares el miércoles. A pesar de esta corrección, el impacto sobre los consumidores ya es evidente: entre el 28 de febrero y el 10 de marzo, el precio medio de la gasolina pasó de 133,83 peniques a 138,96 peniques por litro. Esto se traduce en aproximadamente £2,75 extra por depósito para un coche familiar típico. Se prevén nuevos aumentos.
Presión política y propuestas alternativas
Los partidos de la oposición, en particular Reform UK liderado por Nigel Farage, piden la cancelación total de los aumentos previstos en los impuestos sobre el combustible. Farage criticó los impuestos propuestos, sugiriendo que son impuestos por políticos desconectados de las realidades financieras de los conductores cotidianos. La reforma propone compensar estos costos eliminando la subvención para automóviles eléctricos y reduciendo el gasto en proyectos de captura de carbono.
Implicaciones energéticas más amplias
Más allá de los precios del petróleo, el aumento de los precios del gas natural licuado (GNL) amenaza con elevar también los costos de la electricidad. Si bien el límite del precio de la energía se mantiene fijo en 5,74 peniques/kWh para el gas y 24,67 peniques/kWh para la electricidad hasta abril, se espera que los costes mayoristas aumenten significativamente en julio, lo que podría encarecer la carga de vehículos eléctricos.
La vacilación del gobierno sobre los impuestos al combustible refleja el delicado equilibrio entre la política fiscal y las presiones económicas inmediatas que enfrentan los consumidores en medio de la inestabilidad geopolítica. La situación sigue siendo inestable y una mayor volatilidad en los mercados petroleros podría obligar a tomar medidas más drásticas.






















