Volkswagen está abandonando los controles sensibles al tacto en favor de botones e interruptores tradicionales, revirtiendo una controvertida tendencia de diseño que enajenó a muchos conductores. La medida se produce después de las críticas directas del propio director ejecutivo de la empresa, Thomas Schäfer, quien declaró sin rodeos que “no entiende por qué alguien querría” controles deslizantes táctiles para funciones esenciales como el control del clima y el volumen.
El problema con los controles táctiles
Durante años, los fabricantes de automóviles, incluido Volkswagen, han estado eliminando gradualmente los botones físicos en un esfuerzo por optimizar los interiores y reducir costos. Las superficies sensibles al tacto y los controles deslizantes a menudo estaban mal implementados: eran difíciles de usar mientras se conducía, carecían de respuesta táctil e incluso eran propensos a activarse accidentalmente. El Golf Mk8 y el ID.3 ejemplificaron este cambio, eliminando los interruptores dedicados de las ventanas traseras e introduciendo frustrantes botones sensibles al tacto en el volante.
La decisión de eliminar los controles táctiles fue impulsada en parte por consideraciones financieras. El director ejecutivo de Ferrari, Benedetto Vigna, admitió recientemente que los botones táctiles son significativamente más baratos de fabricar, un hecho que probablemente influyó en la decisión inicial de VW. Sin embargo, la reacción de los consumidores ha obligado a una reevaluación.
Corrección del rumbo de VW
Bajo su liderazgo actual, Volkswagen se ha comprometido a restaurar los controles físicos en toda su línea. La próxima identificación. El Polo, presentado en forma conceptual, contará con una fila dedicada de botones en la consola central, complementada con una perilla de volumen. Incluso el volante volverá a tener botones tradicionales no táctiles.
Esto no se trata sólo de botones; se trata de usabilidad. VW también está recuperando las manijas de las puertas adecuadas, otra área donde las medidas de reducción de costos llevaron a un diseño inferior. El jefe de I+D de la empresa, Kai Grünitz, insinuó que la anterior dirección de Herbert Diess puede haber juzgado mal las preferencias de los clientes.
Qué significa esto para los conductores
El regreso a los controles físicos es una respuesta directa a la retroalimentación. Los conductores prefieren abrumadoramente la retroalimentación táctil y la operación intuitiva, especialmente en funciones de uso frecuente como controles de ventanas y configuraciones de clima. Si bien algunos modelos actuales, como el Cupra Born, pueden conservar controles deslizantes táctiles por ahora, las generaciones futuras de vehículos VW darán prioridad a los botones reales.
La tendencia más amplia de la industria sigue siendo incierta. No está claro si otras marcas seguirán su ejemplo, pero el cambio de rumbo de Volkswagen indica un creciente reconocimiento de que la reducción de costos no debe realizarse a expensas de la experiencia del usuario. La compañía también ha insinuado mejoras en los materiales del interior, abordando otra crítica importante al Golf Mk8.
“Cada Volkswagen ha sido hecho para la junta directiva, y especialmente para el CEO. Por suerte, [Ferdinand] Piëch y [Martin] Winterkorn sabían lo que quería el cliente”.
En última instancia, la decisión de VW es una victoria para los conductores que valoran la practicidad por encima de la estética minimalista. La empresa está reconociendo sus errores y corrigiendo el rumbo, una medida que podría establecer un nuevo estándar para el diseño de automóviles.
