Nissan está haciendo sonar la alarma: los nuevos aranceles a los vehículos fabricados en México podrían encarecer significativamente algunos de sus modelos más asequibles para los compradores estadounidenses. El fabricante de automóviles advierte que trasladar la producción nuevamente a Estados Unidos aumentaría los costos, y esos aumentos probablemente se trasladarían a los consumidores.
El costo de lo “Hecho en Estados Unidos”
Actualmente, Nissan depende de México para producir autos populares y económicos como el Sentra (desde $22,600) y el Kicks (desde $22,430). Los menores costos laborales en México mantienen estos modelos al alcance de muchos compradores. Sin embargo, los aranceles podrían agregar aproximadamente entre 2.500 y 3.000 dólares por vehículo. El año pasado, los autos ensamblados en México representaron más de un tercio de las ventas de Nissan en Estados Unidos.
La situación subraya una tendencia creciente: la tensión entre la presión política para la fabricación nacional y la realidad económica de la producción de automóviles asequibles. Anteriormente, Nissan también fabricó el Versa en México, el último automóvil nuevo vendido en Estados Unidos por menos de 20.000 dólares. Si bien los precios promedio de los autos nuevos han bajado ligeramente a $49,353, estos modelos básicos son cada vez más raros.
El problema del margen
El presidente de Nissan Americas, Christian Meunier, lo dejó claro en el Foro Automotriz de Nueva York: “No podríamos fabricar estos autos básicos en Estados Unidos al mismo costo, no podríamos hacerlo. El problema es el margen”. No se trata sólo de Nissan; se trata de la viabilidad más amplia de los vehículos de bajo costo en un entorno de salarios altos.
¿Qué pasa después?
Nissan está presionando activamente a los legisladores para que reduzcan los aranceles, y las primeras señales sugieren cierta apertura a la idea. Sin embargo, el futuro depende del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). El acuerdo se revisará en julio, con una posible extensión de 16 años sobre la mesa.
Los próximos meses serán cruciales. Si los aranceles se mantienen o aumentan, los automóviles asequibles podrían convertirse en un lujo para muchos consumidores estadounidenses. Las negociaciones del T-MEC determinarán si la promesa del “Hecho en Estados Unidos” se produce a expensas de la accesibilidad.




















