Geely supera a BYD en velocidad de carga, pero la infraestructura sigue siendo un obstáculo importante

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La carrera por la supremacía de los vehículos eléctricos (EV) ha pasado de una aceleración de 0 a 60 mph a una métrica diferente: ¿qué tan rápido se puede volver a la carretera? En esta competencia de alto riesgo, Geely de China ha anunciado un avance que técnicamente supera incluso las recientes afirmaciones de rendimiento hechas por BYD.

El nuevo punto de referencia: el “ladrillo dorado” de Geely

La marca Lynk & Co de Geely ha presentado su 900V Energee Golden Brick, una batería de 95 kWh diseñada para una carga extremadamente rápida. Las especificaciones técnicas sugieren un nivel de rendimiento que desafía a los líderes actuales de la industria:

  • Carga del 10% al 70%: Completado en solo 4 minutos y 22 segundos.
  • Carga del 10% al 80%: Completado en 5 minutos y 32 segundos.
  • Carga del 10% al 97%: Completado en 8 minutos y 42 segundos.

Para poner estos números en perspectiva, la reciente tecnología de “carga flash de megavatios” de BYD requiere 5 minutos para alcanzar una carga del 70% y 9 minutos para alcanzar el 97%. Si bien el margen es reducido, Geely ha tomado oficialmente la delantera en velocidad de carga bruta.

La ventaja técnica

La “salsa secreta” detrás de esta velocidad es una combinación de una arquitectura de alto voltaje y un rendimiento de energía masivo. El sistema Golden Brick puede manejar una potencia máxima de aproximadamente 1100 kW. Incluso cuando la batería se acerca a su capacidad (una etapa en la que la carga normalmente se ralentiza significativamente), mantiene una entrada alta de 350 kW con un nivel de carga del 97 %. Esto es más alto que las tasas máximas encontradas en casi todos los vehículos eléctricos occidentales actualmente en el mercado.

La brecha de infraestructura: un cuello de botella crítico

Si bien la tecnología de la batería es impresionante, persiste un problema práctico importante: no puedes usar estas velocidades si no puedes encontrar un enchufe que las admita.

Las velocidades de carga extremas requieren hardware especializado de alto rendimiento. Esto crea una enorme división entre la capacidad teórica y la usabilidad en el mundo real:
1. Requisitos de hardware: Para alcanzar estas velocidades, los conductores necesitan cargadores de megavatios de próxima generación, no cargadores rápidos estándar.
2. Disparidad de red: Actualmente, la red de carga de alta velocidad de Geely es significativamente más pequeña que la de BYD. Los informes sugieren que la infraestructura de Geely es aproximadamente una cuarta parte del tamaño del lanzamiento de BYD.

En resumen, Geely ha construido un motor más rápido, pero BYD está construyendo más gasolineras.

El debate de la industria: velocidad versus estabilidad

No todos los fabricantes creen que una carga más rápida sea el objetivo final. BMW se ha manifestado como un franco escéptico ante el enfoque de “velocidad a toda costa”.

Markus Fallböhmer, jefe de producción de baterías de BMW, advirtió que la optimización para una sola métrica a menudo conlleva costos ocultos. La pregunta central de la industria es si impulsar la carga ultrarrápida conducirá a:
* Longevidad reducida de la batería (degradación más rápida debido al calor).
* Mayores costos de fabricación (sistemas de refrigeración y voltaje más caros).
* Rendimientos decrecientes en la comodidad diaria del conductor.

“Es posible optimizar un solo indicador de rendimiento, pero hay que hacer concesiones en otros aspectos”, afirma Fallböhmer.

Conclusión

Geely ha superado con éxito los límites de la física de las baterías, demostrando que es posible una carga casi instantánea. Sin embargo, hasta que la infraestructura de carga se ponga al día con la tecnología, estas velocidades ultrarrápidas seguirán siendo una hazaña de laboratorio en lugar de una realidad diaria para la mayoría de los conductores.